Las latinas no son accesorios para protesta
Foto por Delfino Camacho
Sin importar el tema, las mujeres siempre parecen salir perdiendo.
Los debates crecientes sobre inmigración, que tras la administración de Trump han provocado protestas y redadas de ICE a nivel nacional, no son la excepción.
Mientras cubría varias protestas contra el ICE en Los Ángeles este verano, noté algo interesante. En numerosos letreros, aparecía el mismo mensaje:
"No deporten a las latinas mamacitas".
"Las latinas mamacitas pueden quedarse".
"Protejan a las latinas con traseros grandes".
A primera vista, estos carteles podrían parecer declaraciones irónicas a favor de inmigración. Sin embargo, estos tipos de mensajes perjudican más que beneficiar la causa, creo firmemente que este tipo de mensajes hace más daño que bien.
Independientemente de la intención, las bromas que se tratan de que las mujeres latinas "valen la pena proteger" por su apariencia no sólo minan la causa inmigratoria, sino que también dañan la experiencia de las latinas estadounidenses, que ya está plagada de peligros y marcada por el sexismo.
Con la creciente lucha contra las redadas generalizadas e inconstitucionales de ICE, estos tipos de mensajes deben ser retirados. Entre otras problemas, es discriminatorio, minimiza la violencia sexual y refuerza estereotipos sexistas que han perseguido a las mujeres latinas durante siglos.
Simplemente, esta práctica de aislar a las latinas es sexista.
Implica que, sin importar cuánto trabajen o cuánto contribuyen las mujeres latinas, su valor aún depende de su cuerpo y sexualidad.
Según un estudio de 2024 del “Pew Research Center”, el 52% de las latinas estadounidenses afirma que el sexismo en el trabajo es un gran problema y el 62% afirma que enfrenta una gran presión para lucir bellas.
Cuando los activistas repiten el mismo lenguaje que materializa a las mujeres latinas, incluso en broma, refuerzan las mismas estructuras de poder que las degradan. Peor aún, este sentimiento de "las mamacitas" no se limita a un solo lado.
Troles de la derecha como el comediante Alex Stein y el streamer Zack “Asmongold” Hoyt han hecho comentarios similares, afirmando que les parece bien que "algunas latinas se queden" siempre que las encuentren atractivas. Que comentaristas anti-inmigración y supuestos aliados proinmigración hagan la misma broma debería ser una señal de alerta.
Los activistas que realmente apoyan a las mujeres y a las comunidades inmigrantes deberían prestar atención a quién más se ríe.
Este tipo de humor también trivializa la violación.
Si lo piensas bien, la broma tácita detrás de "No deporten a las latinas con traseros grandes" es que los hombres evitarían la deportación de mujeres atractivas a cambio de favores sexuales. No tiene gracia. Es una coerción disfrazada de comedia.
Una Encuesta Nacional sobre Violencia de Pareja y Sexual reveló que, si bien las latinas no reportan tasas de victimización más altas que otros grupos, una de cada siete latinas ha sufrido una violación a lo largo de su vida. Esa cifra por sí sola debería acabar con la broma.
La trivialización superficial de estas realidades puede ayudar a explicar por qué algunas mujeres temen buscar ayuda.
Finalmente, esta retórica refuerza viejos y dañinos estereotipos, en particular el de La Malinche, la mujer indígena demonizada como una "ramera traidora" por ayudar a los conquistadores españoles en la historia mexicana.
Durante siglos, el término la Malinche se ha utilizado para etiquetar a las mujeres consideradas traicioneras de la raza por su sexualidad o proximidad al poder. En realidad, la Malinche fue una mujer con poca autonomía, obligada a asumir su rol bajo amenaza y por supervivencia. Incluso la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se ha unido a los historiadores para reevaluar su legado, no como una villana, sino como una mujer explotada y distorsionada por los hombres.
Al igual que la Malinche, las mujeres latinas de hoy aún enfrentan juicios y fetichismo por decisiones o rasgos que a menudo escapan a su control. Convertir esa historia en un meme o en el chiste de una protesta repite el mismo ciclo de culpa y cosificación.
Como los historiadores que ahora reconsideran la historia de la Malinche, los activistas estadounidenses también deberían reconsiderar la suya. Defender la reforma inmigratoria sexualizando a las mujeres latinas no tiene gracia y no funciona.
Si realmente apoyas a las latinas, deja de lado los mensajes de mamacitas y empieza a protegerlas, incluyendo su dignidad, seguridad y respeto.
