Cálido en Bixby Park

Foto por Jorge Hernandez

Michael Martínez prepara café para residentes de Long Beach en el mercado agrícola “Harvest” los sábados por la mañana. Él quiere replicar la calidez de su ciudad natal de Comayagua en Honduras. 

Residentes llegaron al mercado para comprar productos agrícolas, artesanías, comida recién hecha y bebidas. En su puesto, “Mijos Martínez”, él sirve café orgánico utilizando granos extraídos de Honduras. 

Martínez quería convertirse en el puente para el consumidor promedio de café estadounidense, quienes probablemente están familiarizados con el café colombiano, para probar el café hondureño. 

“Yo quería presentar café con lo duro que trabajan los caficultores hondureños para elaborar un producto excelente”, comentó Martínez. “Honduras es más que toda la mala prensa que recibimos sobre la delincuencia, la inmigraćion y demás”.

El café hondureño no es tan popular en comparación al café colombiano y otros cafés reconocidos, según Martínez. Él viajó a Honduras y regresó con café en febrero del 2020 antes de que la pandemia golpeara un mes después.

El mercado agrícola es el único lugar donde Martínez vende en Long Beach, mientras comienza a conocer y hablar sobre café con la gente. Durante los últimos cinco años, Martínez ha recorrido el sur de California por su pasión por el café, aterrizando en Long Beach.

“Es fantástico conocer diferentes comunidades, pero Long Beach se sintió más como casa”, dijo Martínez, “Aquí es donde he vivido durante los últimos cinco años”. 

El negocio que abrió le recuerda a su niñez cuando tomaba café y hacía el mandado con su abuela en Honduras. Recuerda cuando ayudaba en la tiendita, o pulpería, en Comayagua.

Los fines de semana Martínez iba a la granja con el resto de la familia a pasar el rato y traía productos agrícolas u otros artículos necesarios para la pulpería.

Se siente conectado a estos recuerdos y su tierra natal a través del trabajo similar que realiza en el mercado agrícola.

Otros locales hondureños sienten esta misma conexión. Martínez los ha recibido en su tienda y lo que no esperaba fue que hubiera una gran comunidad en el área.

“Eso ha sido una gran ventaja”, dijo Martínez. “Se siente alineado a todo lo que estoy haciendo, como si estuviera destinado a estar aquí, en esta zona”.

Su puesto ofrece opciones frías y calientes incluyendo bebidas especiales como plátano con azúcar morena y café con coco preparado en frío. Clientes también pueden traerse bolsas de café hondureño a casa u ordenarlo en línea en mijosmartinez.com.

El sabor del café brilla con las notas de fruta sin la acidez fuerte junto con un dulzor natural que calma el paladar con cada sorbito — demostrando su sabor único en comparación con otras marcas disponibles en Long Beach. 

Martínez prepara el café con su propia cafetería utilizando la temperatura y cantidad de café molido exactas. Junto con opciones de cafés fríos, él ofrece termos para una opción refrescante. 

Uno de los clientes habituales de Martinez, Genaro Bonilla, llega en bicicleta para llenar café en su termo mientras se desplaza hacia su destino.

“Yo apoyo las empresas locales que están por el área donde quiera que vaya”, dijo Bonilla. “El café de Martínez es la razón por la que vuelvo”.  

Nuevos clientes curiosos acerca del café fueron ofrecidos muestras y quedaron asombrados con la calidad y el sabor. A Erica Amaro, una cliente nueva, le encantó el café y el ambiente del mercado.

“No sabe como ninguno de los otros cafés populares que he probado”, dijo Amaro.

El café de Martínez les trajo alegría a los residentes mediante su esfuerzo por recrear el ambiente hogareño de Comayagua. Compartiendo su amor por el café, él es respetado por su compromiso a la comunidad y a su país natal . 

“Siento una gran alegría y orgullo cuando la gente me mira y es capaz de conectar conmigo a través de una simple taza de café”, dijo Martínez. “Es como una belleza sencilla y comunidad que es suficiente para mi”.

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