Una erupción lenta llamada L.A.V.A.
Por Johannah Clemente
Traducido por Feri Hernández Lira
Reyes y Camacho introducen a su invitada Marlene Nava Ramos, profesora de estudios chicanos y latinos en CSULB, en el segundo episodio del pódcast L.A.V.A., que fundaron juntos. Fotografía cortesía de Jo Reyes.
La primera grabación no sonaba como un pódcast; sonaba como si la presión de un cuarto aumentara hasta el punto que ya no podía contenerse. En el sótano de la biblioteca de la Universidad Estatal de California, Long Beach se filtraba el ruido: risas en los pasillos, el arrastre de las sillas en el piso de arriba, voces mezclándose entre sí. No había un guión, solamente temas importantes y urgencia. Aun así, Jo Reyes y Delfino Camacho siguieron hablando.
Esa grabación imperfecta se convirtió en la fundación de "Latines And Very Angry", un pódcast creado por estudiantes que son miembros de ENYE, la entrevista bilingüe de CSULB, por sus siglas en inglés, la Universidad Estatal de California, Long Beach. Surgió como resultado de las conversaciones sobre la cobertura que rodea la aplicación de leyes de inmigración y se ha convertido en una plataforma en donde estudiantes de periodismo convierten sus experiencias vividas a narraciones auditivas. L.A.V.A. no es tanto un formato, sino una reacción, una manera de procesar el miedo y la desinformación que existe actualmente a través de la conversación en lugar del distanciamiento.
Para Reyes, ese cambio inicia con accesibilidad.
"Los pódcasts son tan valiosos hoy en día, sobre todo cuando la gente no tiene tiempo suficiente para estar leyendo artículos", dijo Reyes.
También considera que un formato auditivo es una manera de capturar lo que el periodismo comúnmente no expresa.
"Estas conversaciones no suceden solamente en la cabina del pódcast", expresó ella. "Suceden mucho antes... y nos afectan de una manera aún más profunda".
El audio, argumenta Reyes, conserva el tono, la hesitación y la emoción a cierto nivel que un texto no puede expresar completamente.
Antes de que existiera L.A.V.A., el equipo trabajaba en el mismo sótano donde grabaron su primer episodio, con todo y ruido e interrupciones.
En vez de dificultar su proceso, se volvió parte de ello.
"Es agradable tener a mi lado un colega que me ayuda a pasar de una pregunta a otra, y Delfino lo capta inmediatamente", compartió Reyes.
El logo utilizado para L.A.V.A., diseñado por Wym Greene.
El pódcast depende de temas claves y no de un guión planeado, lo cual permite una estructura que no limita la fluidez de una conversación.
El trayecto de Reyes hacia el pódcast comenzó durante la pandemia cuando se encargaba de un pódcast en la plataforma de Twitch antes de crear su propio proyecto: "Podcast de mamás de perros pitbull", en donde ella tenía la libertad de escribir, editar y producir episodios explorando la discriminación y desigualdad.
Además de especializarse en los estudios de la cultura chicana y latina, ahora tiene una subespecialización en periodismo, y enfatiza que L.A.V.A. es un medio de la narración de historias y una intervención.
"Amo su aspecto histórico y contextual", compartió Reyes. "Propongo que el resto de los episodios deben de tomar una posición más factible, es decir, ¿qué vamos a hacer al respecto?"
Esa cuestión es el fundamento de su enfoque: el reportaje no solo trata de lo que está pasando actualmente, sino sobre lo que se exige que se haga después.
Mientras que Reyes aporta diligencia, Camacho aporta estructura.
El camino hacia una carrera en periodismo como un estudiante que retomó sus estudios en sus treinta y tantos años inició fuera del salón de clases. Después de graduarse de la preparatoria en 2011, se vio forzado a dejar la universidad cuando sus padres se enfermaron y tuvo que conseguir trabajo. Años después, tras haber sido despedido durante la pandemia, regresó con una visión del futuro más clara.
"Siempre he tenido una inclinación hacia la escritura, pero también me gusta hablar con la gente", dijo Camacho.
En la universidad El Camino, ingresó al programa de periodismo a través de medios estudiantiles, y gradualmente pasó de la escritura y fotografía al audio. Largas jornadas laborales en la fábrica se convirtieron en pasar el tiempo en aulas informales, llenas de pódcasts: noticias, activismo, comedia y ficción.
"Literalmente, me la pasaba escuchando pódcasts 10 horas al día", compartió Camacho.
A lo largo del tiempo, empezó a estudiar el ritmo y cómo estructurar los pódcasts que admiraba.
"Simplemente tomo la esencia de lo que me gusta, lo ajusto con mi estilo y lo hago mío... quizás sea un poco profesional de mi parte, pero hasta ahora me ha funcionado", admitió Camacho.
Para Camacho, L.A.V.A. empezó con el sentimiento de frustración hacia la desinformación que rodea el tema de la aplicación de leyes de inmigración.
"En el salón de clases siempre escuchaba que se repetía la misma información que era claramente incorrecta", expresó él.
Esa frustración formó parte de la inspiración de la estructura del pódcast: puntos claves menos rígidos, temas orientativos y espacio para que la conversación fluya naturalmente.
Camacho también enfatiza la importancia de tener una dinámica colaborativa sin jerarquías.
"Si no estoy de acuerdo con algo, simplemente lo digo... sin ser ególatra", declaró Camacho.
Para él, el desacuerdo no afecta la fluidez, sino forma parte del proceso; lo que mantiene el pódcast fundamentado, receptivo y honesto.
A nivel institucional, la jefa de redacción de ENYE, Isabella Siqueira, considera que L.A.V.A. forma parte de una transformación general en el periodismo estudiantil.
"La manera en que se consumen las noticias, claramente se ha convertido en una plataforma más digital", comentó Siqueira. "Quería poner en marcha algún tipo de contenido multimedia".
El pódcast es el producto del esfuerzo colectivo para mejorar el alcance de la cobertura sobre las leyes de aplicación de inmigración de una manera más accesible e intencional.
"Estábamos hablando de cómo queríamos abordar la cobertura de ICE, según sus siglas en inglés, la agencia de inmigración y de seguridad, y el pódcast fue el mejor medio colaborativo", explicó Siqueira.
Siqueira ayudó a coordinar el desarrollo del pódcast en su fase inicial; programar juntas, facilitar la comunicación y luego contribuir con la edición y retroalimentación.
Reyes y Camacho grabando el segundo episodio de L.A.V.A. Fotografía cortesía de Jo Reyes.
Hoy en día, su papel es principalmente detrás de la escena, no obstante, aún es esencial.
"Esto también asegura que tengan una plataforma donde puedan hablar", afirmó ella. "Los estudiantes que son espectadores podrán asociar un rostro con el nombre".
También agrega que los hábitos de la audiencia confirman este cambio.
"Fue una buena manera de asegurar que tomamos la decisión correcta de invertir tanto esfuerzo en el pódcast, ya que muchos consumen este medio hoy en día".
Cada episodio de L.A.V.A. dura aproximadamente entre 15 a 30 minutos. El formato es intencionalmente accesible, incluyendo los planes de transcripciones bilingües en inglés y español.
"Queremos subir el pódcast como una transcripción y luego traducirlo para que esté en nuestro sitio web", compartió Reyes.
El nombre en sí, "Latines And Very Angry", tiene una connotación humorística e intencional. De esa manera se evita centrar directamente a instituciones como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, aún reconociendo la importancia de la realidad emocional detrás del pódcast.
"No queríamos darle un nombre al pódcast que centre el Servicio de Inmigración y Control de Aduana de los EE.UU.", enfatizó Reyes. "Ese es el sistema que estamos intentando luchar en contra".
Describe la metáfora del pódcast como una transformación en lugar de una destrucción.
"Cuando el agua hace contacto con la lava, se solidifica. Quiero construir sobre esa misma capa", compartió Reyes.
Para Reyes, L.A.V.A. está profundamente conectada a Long Beach y al hecho de que el miedo en las comunidades inmigrantes se ha intensificado.
"Era aterrador ver que estaba pasando en la comunidad", compartió al describir el aumento de las medidas de control. "Esto ha causado mucho miedo no solo en las generaciones mayores, sino incluso en las más jóvenes".
Ese miedo se convirtió en la base del objetivo del podcast: no solo informar, sino también brindar seguridad a través del conocimiento compartido.
"Quiero que la gente sepa que tienen lugares de confianza y seguridad dentro de sus comunidades", enfatizó ella.
Esencialmente, L.A.V.A. se trata de crear conexiones.
"Necesitamos hablar con nuestros vecinos y con la gente, pero a veces en donde vivas quizás no sea un lugar que te haga sentir totalmente seguro", dijo Reyes. "L.A.V.A. puede ser el pódcast que ayuda a entender que hay gente haciendo lo que puede para mejorar el país o el mundo".
"Hay poder en el conocimiento y la fuerza está en números", añadió Reyes.
Para Camacho, el pódcast va a seguir existiendo siempre y cuando persistan las condiciones que lo inspiraron.
"No quiero que se convierta en algo que no necesita ser, pero mientras todo esto siga pasando, espero que el pódcast pueda seguir al aire para mantener a la gente educada y enseñarles lo que son capaces de hacer para defenderse", resaltó Camacho.
Para Siqueira, esto es más que un simple proyecto.
"Se convertirá en una gran manera de crear conexiones con las personas en la comunidad, en el campus o en Long Beach", compartió ella.
Sin embargo, para Reyes, la visión a largo plazo es, a la larga, su desaparición.
"Me imagino que L.A.V.A. dejará de existir", expresó ella. "En un mundo perfecto, ICE dejaría de existir, nos sentiríamos seguros en nuestras comunidades, y no habría necesidad de que existiera el pódcast".
Esta historia fue parte de una colaboración con nuestra publicación hermana Dig. Para la versión en inglés diríjase a su página: https://www.digmaglb.com/community/a-slow-eruption-called-l-a-v-a?rq=l.a.v.a
