Capturando más que momentos: el trabajo de Miguel Gamino

Mucho antes de fotografiar los autos de sus sueños y retratos cinematográficos a lo largo del sur de California, Miguel Gamino era un niño de 10 años cuando tomó por primera vez la cámara “point-and-shoot” de su madre y capturó la imagen de una libélula en el rancho de su tío. Gamino aún conserva esa fotografía 24 años después, como recordatorio del día que despertó su curiosidad. Lo que comenzó como un interés sencillo acabó convirtiéndose en una pasión por la fotografía que duraría de por vida.


Radicado en Long Beach, Miguel Gamino, de 34 años, es un fotógrafo especializado en retratos y fotografía automotriz. Con raíces en Jalisco, México, Gamino aporta una perspectiva única a su trabajo. Lleva su cámara a todas partes y se enfoca principalmente en fotografías espontáneas para capturar las emociones reales de las personas que lo rodean.

 

Nacido en Jalisco, México, Gamino se mudó a California cuando tenía apenas un año y creció entre Anaheim y Ontario. Recuerda con cariño el ambiente activo en el que creció.

 

“Los vecindarios en los que crecí tenían muchos niños, así que crecí jugando todo tipo de deportes y teniendo muchas amistades desde joven”, dijo Gamino.

 

Aunque su primer contacto con una cámara ocurrió en la infancia, su interés se desarrolló durante la adolescencia mientras patinaba con amigos. A los 17 años, Gamino recuerda haberse hecho amigo de un fotógrafo algunos años mayor, quien le permitía usar su cámara.

 

“Empezó a dejarme usar su cámara profesional cuando salíamos a patinar y me decía que tenía buen ojo para la fotografía”, dijo Gamino. “Poder capturar a mis amigos patinando fue el momento que me hizo querer dedicarme a la fotografía”.

 

Rafael Gamino, hermano menor de Miguel, recuerda haberlo visto fotografiar a sus amigos en el skatepark.

 

“Le tomaba fotos a todos nuestros amigos, hacía fotografía de skate y desde un principio sus fotos ya eran muy buenas”, dijo Rafael. “Tenía buen ojo y capturaba grandiosos momentos. Todavía encontramos fotos antiguas y rollos fotográficos de esos años”.

 

El reconocimiento a su talento natural lo motivó a seguir utilizando la cámara.

 

Hoy en día, Gamino describe su estilo como “cinematic lifestyle”, enfocado en la narración visual y el movimiento para capturar momentos reales. Sus principales intereses son la fotografía de retrato y automotriz, los cuales también forman parte de sus pasiones personales.

 

“Mi enfoque principal es el retrato y lo automotriz, es lo que más me gusta fotografiar”, dijo Gamino. “Por ejemplo, en la fotografía automotriz me encanta fotografiar los autos de mis sueños y estar en ese ambiente”.

 

La dedicación de Gamino a la fotografía lo llevó a construir un estudio en su hogar, lo que le permite realizar distintos tipos de sesiones y dar vida a sus ideas creativas. Aunque este espacio le permite realizar sesiones planeadas, prefiere capturar momentos espontáneos.

 

“Prefiero lo espontáneo porque me gusta capturar emociones reales”, dijo Gamino. “Por eso me gusta llevar mi cámara a todas partes y tomar fotos de lo que veo a mi alrededor”.

 

Su trabajo refleja autenticidad, algo que muchas personas en su círculo social reconocen.

 

“Donde sea que vayamos, si Miguel está ahí, sabemos que va a capturar los momentos divertidos sin que se lo pidamos”, dijo Bryan Heredia, amigo cercano de Gamino. “Ya sea con su celular, cámara de película o Polaroid, siempre sabemos que van a salir buenas fotos de ese día o noche”.

 

Vivir en Long Beach ha jugado un papel importante en su desarrollo como fotógrafo, ampliando su creatividad y su trabajo con personas de distintos orígenes. El entorno en el que vive ha impulsado a salir de su zona de confort.

 

“He estado trabajando con gente nueva y experimentando con nuevos estilos e ideas”, dijo Gamino. “Me gusta trabajar con todo tipo de personas y culturas. Me gusta mostrar diversidad en mi trabajo y destacar las historias de la gente”.

 

Para muchos fotógrafos, la fotografía es su profesión de tiempo completo. En el caso de Gamino, aunque trabaja profesionalmente en la fotografía, también mantiene un empleo de tiempo completo. Esto le permite tener libertad creativa y no sentirse presionado a aceptar proyectos que no se alineen con sus intereses.

 

“El hecho de no tener que preocuparme por pagar mis cuentas a través de la fotografía me da la oportunidad de fotografiar las cosas que realmente me gustan”, dijo Gamino. “Creo que esa es una de las razones por las que he sido fotógrafo por tanto tiempo, porque no se siente como un trabajo. Es algo que me emociona hacer”.


Para Miguel Gamino, la fotografía es más que la imagen final, se trata de las conexiones. Su técnica, habilidad y dedicación lo han llevado a logros importantes, como tener una de sus fotografías exhibida en un anuncio a lo largo de Pacific Coast Highway en Newport Beach. 


Ahora se prepara para lanzar su tienda en línea de impresiones, donde pondrá algunas de sus fotografías en venta. Su camino continúa, y su trabajo sigue reflejando la misma pasión que comenzó con una sola imagen de una libélula hace 24 años.



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