Rompiendo ciclos familiares, paso a paso 

Manuela Cervantes fue una joven criada en cuidado temporal quien se convirtió en madre a los 15 años. Ella regresó a la universidad a los 40 años. 

Ahora continua educación superior con dedicación que antes fue motivada por su supervivencia. Ella es un estudiante transferido de “Long Beach City College”  en 2026 y estudia comunicación y una especialización secundaria en ley. Ella anticipa graduarse en la primavera de 2027.

"Como estudiante regresante, esa identidad es mi fundación; es la resiliencia y las ganas heredadas de seguir luchando", declaró Cervantes.

Creciendo, Cervantes estaba entre dos mundos. Cómo latina navegando por el sistema de cuidado temporal, ella sentía que balanceaba dos identidades que no siempre encajaban.

“Mi identidad latina fue una fuente de fortaleza y complicidad en el sistema”, ella explicó. “ Yo me sentía atrapada entre dos mundos, intentando aferrarme a mi cultura mientras navegaba por espacios que no siempre entendían”. 

Los estudiantes de primera generación son los primeros en su hogar en cursar estudios superiores, pero no es todo. En algunas familias latinas, la escolarización a veces se vuelve multigeneracional, y sus padres regresan a la escuela después de que sus hijos se gradúan. 

Según datos del sistema de la Universidad Estatal de California, los estudiantes latinos representan el 48.9% de la matrícula total. Sin embargo, persisten barreras sistemáticas, especialmente para estudiantes que viven en hogares de acogida. Una investigación de la Fundación Annie E. Casey explica que solo entre el 8% al 12% de los jóvenes en hogares de acogida obtienen un título universitario entre los 25 y los 30 años, en comparación al 49% de los adultos jóvenes de la población general. 

Esas estadísticas parecían ser algo personal para Cervantes. 

“Navegar por el sistema de cuidado temporal como latina frecuentemente significaba sentirse invisible”, ella comentó. “El sistema no fue construido con las necesidades culturales en cuenta”. 

Cervantes recuerda cómo se aferraba a su cultura de forma discreta, a través de la comida, música y los recuerdos porque eso era algo que el sistema no podía quitarle. Su vida cambió rápidamente cuando se convirtió en madre. 

"Ya no se trataba sólo de sobrevivir. Se trataba de construir un futuro", Cervantes declaró.

En cada decisión que tomaba, incluso las más difíciles, siempre había una pregunta importante: ¿Le daría esto una oportunidad a su hijo? 

La educación era el camino hacia la estabilidad y también una forma de demostrarle que sus circunstancias no definen su futuro. Se volvió innegociable. 

Joshua Chacón, su hijo, obtuvo su licenciatura en educación inglesa en 2023. Ahora, cursa dos maestrías: una en bibliotecología y otra en psicología educativa.

“Ella dijo que era lo más importante que podía conseguir y que la educación es la única manera fácil de escapar de la pobreza”, comentó Chacón. 

Con tan solo 16 años, Cervantes lo registró en un colegio comunitario mientras aún estaba en la preparatoria. 

"Diría que eso me inculcó un sentido de determinación e importancia", declaró Chacón. "Para entonces sabía que podía lograrlo y que era sumamente gratificante". 

Él recuerda todos los sacrificios que ella ha hecho. 

“A veces conducía kilómetros y kilómetros para llevarme y gastaba mucho de su tiempo y dinero para que pudiera salir adelante”, Chacón explicó. “A veces, incluso tomaba clases conmigo”. 

Ahora de 25 años, Chacón menciona que el regreso de su madre a la universidad a los 40 años lo llena de orgullo. "Estaba muy orgulloso de ella", él dijo. "Ahora que puedo mantenerme, me alegra que ella pueda dedicarse a sí misma. Soy su mayor apoyo para la educación, como ella lo fue para mí".

Para Chacón, el regreso de su madre a la universidad representa algo mucho más grande para él. 

Eduardo Leyva, director del Programa de Oportunidades Educativas o EOP, según sus letras en inglés, de la Universidad Estatal de California en Long Beach, dijo que muchas veces los estudiantes de primera generación llegan motivados, pero desconocen con cómo navegar la educación universitaria. 

“Entender qué es la educación superior y cuáles son las expectativas puede ser uno de los mayores desafíos”, dijo Leyva. “Están emocionados de ser admitidos, pero una vez aquí, se preguntan: ‘¿Y ahora qué hago?’”. 

Leyva, también estudiante latino de primera generación, comentó que gestionar ayuda financiera y la inscripción a cursos puede ser abrumador, especialmente para los estudiantes con responsabilidades familiares. “Muchos de nuestros estudiantes latinos tienen obligaciones en casa”, explicó. “Pueden estar recogiendo a sus hermanos, trabajando en varios empleos o apoyando a sus familias. Eso impacta su experiencia universitaria”. 

Programas de apoyo como EOP y “Guardian Scholars” ofrecen asesoramiento, talleres de educación financiera y apoyo comunitario. Para Cervantes, “Guardian Scholars” ha sido fundamental en su regreso a la escuela.

“En un sistema que me hacía sentir como un caso más, “Guardian Scholars” me recuerda que soy una académica”, Cervantes dijo. “No somos estadísticas, somos arquitectos de nuestros futuros”. 

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