A Través de los Ojos de la Máscara

Editado por Enrique Rivas

Luchadores en el evento de “Alliance for All Wrestling” en Long Beach en septiembre del 2026. Foto por Enrique Rivas.

Motivado por una audiencia energética, un hombre se coloca su máscara — dejando a un lado sus inseguridades por el público — la máscara lo envuelve, lo motiva y lo conecta con sus raíces. El indestructible Obsidian, como se hace llamar, sale al ring y se posa sobre la cuerda superior, como un águila que vigila su tierra natal. 

La popularidad de la lucha libre está aumentando, con eventos en Boyle Heights y Long Beach a través de “Alliance for All Wrestling” y el Museo de Arte Latinoamericano (MOLAA, por sus siglas en inglés). 

“La historia se cuenta a través de las acrobacias, y eso es algo tan único. Además, debido al significado cultural de las águilas, los guerreros aztecas y a que todo ello requiere algo tan simple como volar, se integra perfectamente en la lucha libre”, explicó el luchador Obsidian.

La lucha libre es un estilo regional de lucha profesional originario de México. Según “The History of Lucha Libre” y maskalucha.com, la lucha libre surgió en 1910, sirviendo como distracción durante la Revolución mexicana contra Porfirio Díaz. 

Posteriormente, en 1929, Salvador Lutteroth González, exentrenador de la Revolución mexicana y considerado el padre de la lucha libre, asistió a un espectáculo de lucha en El Paso, Texas. Fascinado por la teatralidad, el atletismo y los personajes, decidió regresar este tipo de entretenimiento a México. En 1933, junto con su socio Francisco Ahumada, fundó la Empresa Mexicana de Lucha Libre, la primera compañía de lucha libre del país. 

Lo que diferencia a la lucha libre de la lucha profesional estadounidense es su atletismo. La lucha libre es más rápida y dinámica, con luchadores presentados como superhéroes capaces de realizar movimientos aéreos impresionantes y fuerza extraordinaria. Las dinámicas y los personajes involucran al público tanto en la acción como en la narrativa. 

Otro aspecto destacado es la vestimenta enmascarada. La máscara no solo representa el personaje mediante sus colores y diseño, sino también a la persona detrás de ella. Al mismo tiempo, protege su identidad para separar el personaje de la vida privada. Los luchadores no son identificados por su nombre actual debido a esta tradición.

“En mi caso, uso una máscara cerrada y brillante porque todavía soy muy tímido, aunque actúe frente a tantas personas”, dijo Obsidian. “La máscara es la mejor manera de ocultar mis inseguridades y, al mismo tiempo, mostrar lo bueno que soy gracias a todo el entrenamiento y las habilidades que he desarrollado a lo largo de los años”. 

Para un luchador, la máscara es sagrada y es la característica principal de la lucha libre con lo que las personas identifican este estilo. Además, es lo que ayuda a Obsidian a conectarse con su herencia mexicana.

“Al crecer mexicano-estadounidense, especialmente del lado ‘no sabo’, es más difícil conectar con mi cultura”, explicó Obsidian. “Pero la lucha me conecta con ella, ya sea con mi cuerpo o interactuando con el público. Es lo que ayuda a conectar con personas”. 

La lucha libre también se valora por su representación de resiliencia y resuena con el pueblo chicano, según María Pacho, profesora adjunta de estudios chicanos en la Universidad Estatal de California en Long Beach, CSULB por sus siglas en inglés.

“Pienso históricamente en todas las injusticias, todo el racismo y el racismo ambiental que ocurrió en Boyle Heights desde los 80s con ‘No Prison in East L.A.’. Había personas peleando, como luchadores, no se rendían, seguían adelante con sus pancartas y sus causas. Estaban dispuestas a luchar por su comunidad para obtener justicia, lograr cambios”, declaró Pacho.

Esto se refleja en Barbie Boi, luchador y promotor de “AFA Wrestling”. Barbie Boi fundó AFA para brindar oportunidades a luchadores LGBTQ+. 

“Vi cómo podía ser la lucha libre. Era bastante difícil para las mujeres y para el talento LGBTQ+, y sentía que no existían espacios seguros o que no se nos trataba con igualdad”, dijo Barbie Boi. “Por eso quise crear un lugar seguro para nosotres y para la lucha de mujeres, un lugar que fuera un hogar para las personas”. 

Aunque Barbie Boi no usa máscara ni se considera un luchador, sigue llevando el espíritu del luchador al utilizar su plataforma para inspirar y entretener al público y a otros luchadores LGBTQ+. 

Durante una entrevista con ENYE, varios luchadores se acercaron para expresar su gratitud hacia Barbie Boi.

“Ser una inspiración para otras personas es algo maravilloso y muy humilde. Me encanta cuando jóvenes talentos LGBTQ+ vienen a eventos y me dicen que los inspiro a ser quienes son. Eso significa mucho para mí porque durante mucho tiempo tuve miedo de ser quien soy”, comentó Barbie Boi. “Soy hispano y soy gay, y eso ya es algo difícil en nuestro mundo. Pero ver a los aficionados apoyándonos, divirtiéndose y amándose mutuamente por quienes somos es algo muy especial. De eso se trata AFA”.